lunes, 17 de junio de 2013

El valor de la Filosofía

"Hacer filosofía en el mundo significa, sin remedio, existir en el mundo, tácito o sonoro, este grito:
¡El ser viviente que no es filósofo es una bestia! En el orbe intramundano todo lo que no es filosofía es sonambulismo y los animales se caracterizan por su existencia sonambúlica. Conste que yo no digo esto; (...) lo dijo el hecho mismo "filosofía"" (JOSÉ ORTEGA Y GASSET).
Pero, por lo que se ve, el actual gobierno, con el ministro Wert al frente del ministerio del ramo, prefiere formar bestias y no ciudadanos pensantes que puedan cuestionar la realidad en que se ven inmersos...
"El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se desarrollaron en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de la razón (...). La filosofía debe ser estudiada, no por las respuestas concretas a los problemas que formula, puesto que, en general, ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera, sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque estos problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuye la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación; pero, ante todo, porque ante la grandeza del universo que la filosofía considera, el espíritu se hace otra vez grande, y llega a ser capaz de la unión con el universo que constituye el supremo bien" (BERTRAND RUSSELL).
Pero, por lo que se ve, el actual gobierno, con el ministro Wert al frente del ministerio del ramo, prefiere el prejuicio, el dogmatismo y los espíritus "cerrados a la investigación". Así podrán justificar los recortes precisamente en ese ámbito, a la vez que forman bestias y no ciudadanos pensantes que puedan cuestionar la realidad en que se ven inmersos...

"Interesarse por lo que vivimos no es, por tanto, un interés tan fortuito o tan casual como, por ejemplo, coleccionar sellos. Quien se interesa por cuestiones de este tipo está preocupado por algo que interesó a los seres humanos desde que viven en este planeta. Cómo nacio el universo, el planeta y la vida aquí, son preguntas más grandes y más importantes que quien ganó más medallas de oro en los últimos juegos olímpicos de invierno.
(...)
En todas las épocas, los seres humanos se hicieron preguntas de este tipo. No se conoce ninguna cultura que no se preocupase por saber quiénes son los seres humanos y de dónde procede el mundo" (JOSTEIN GAARDER).
Pero, por lo que se ve, el actual gobierno, con el ministro Wert al frente del ministerio del ramo, se ha propuesto que seamos los primeros en algo: en eliminar ese tipo de preguntas y la exploración de las posibles respuestas...

"Hacen bien, ¡que el diablo me lleve! La física sirve para muchas cosas, mientras que la filosofía no sirve para nada. Ya lo dijo, conste, un filósofo, el patrón de los filósofos, Aristóteles. Precisamente por eso yo soy un filósofo: porque no sirve para nada el serlo. La notoria "inutilidad" de la filosofía es tal vez el síntoma más favorable para que veamos en ella el verdadero conocimiento. Una cosa que sirve es una cosa que sirve para otra, y en esa medida es servil. La filosofía, que es la vida auténtica, la vida poseyéndose a si misma, no es útil para nada ajeno a ella misma. En ella, el hombre es sólo siervo de si mismo, lo cual quiere decir que sólo en ella el hombre es señor de si mismo. Mas, por supuesto, la cosa no tiene importancia. Queda usted en entera libertad de elegir entre estas dos cosas: o ser filósofo o sonámbulo. Los físicos, en general, van sonámbulos dentro de su física, que es el sueño egregio, la modorra genial de Occidente" (JOSÉ ORTEGA Y GASSET)
Pero, por lo que se ve, el actual gobierno, con el ministro Wert al frente del ministerio del ramo, prefiere al hombre siervo de concretos intereses, no libre y siervo de si mismo...

¿HAY ALGUIEN QUE TODAVÍA NO VEA CLARO LO QUE ESCONDE LA L.O.M.C.E.?

sábado, 8 de junio de 2013

A LUS DO MUNDO

No hay nada que comentar.
Un Instituto público, el IES POETA DÍAZ CASTRO, de Guitiriz.
Un profesorado ilusionado e implicado, con ganas de obtener de los chicos algo más que una vomitera de conocimientos en su mayor parte poco prácticos...
Un personal de administración y servicios dispuesto siempre a colaborar en lo que haga falta para que todo funcione a la perfección...
Unos padres que confían en que envían a sus hijos a uno de los mejores sitios en donde pueden estar...
Un alumnado imaginativo, ávido de aprender cosas nuevas, de experimentar nuevos modos de plantarse en el mundo, de participar, colaborar, con ilusión y entrega (a veces por encima del cansanciao), capaz de renunciar al protagonismo personal en beneficio del trabajo del equipo... Un alumnado "chapeau"!
Y esto es lo que se consigue...
 

jueves, 6 de junio de 2013

Protestas educadas

Al Sr. ministro de la cosa educativa, un grupo de alumnos excelentes le han negado el saludo al serles
entregados sendos diplomas reconociendo eso, su excelencia. Por supuesto, no faltaba más, los adalides del buen hacer, de la educación, del respeto a los demás, del respeto a la verdad, del... vamos, la derechona, califica esta actitud de "maleducada".
Claro que lo que no piensan (entre otras muchas cosas) estos individuos es que cuando uno lleva a cabo una acción de protesta, cuando lo que hace es no saludar al ministro aposta, como símbolo de su desacuerdo con las políticas que el tal cargo público lleva a cabo, no cabe hablar de educación. Ni de mala educación.
Pero por si acaso, ya saben. Si no quieren molestar la extremada sensibilidad de esta gente, en la próxima manifestación a la que acudan, nada de consignas tipo:

"¡Queremos pan! ¡Queremos vino! ¡Queremos al "menistro" colgado de un pino!"

¡Por favooooor! Un poquito de educación. Sustituyamos esas vulgaridades por un refinado:

"¡Señor ministro! ¡Si fuera tan amable, nos diera pan y vino! ¡Y de pinos que nadie hable!"

¡Pero qué país! ¡Qué país!

miércoles, 20 de febrero de 2013

¡Manda carallo!

Yo no sé en qué pais vivimos. O sí. A lo mejor lo que desconozco es qué tipo de gentuza nos gobierna, y qué tipo de borregada los apoya y jalea. O sí. En cualquier caso, entre líos de sobres, amnistías fiscales, intolerancia a la crítica, subvenciones a los bancos (a estos sí, miles de millones; al cine, que es cultura, mejor no que luego hablan mal de nosotros...), etc., etc., salta esta perla de estos descerebrados... Y lo peor es que hay quien los cree, los secunda, los anima y les vota!
Podría decir cien mil cosas. Unas agradables y la mayoría no tanto. Pero mejor reproduzco el comentario que el usuario Shotokax ha dejado colgado en Menéame:

"Es impresionante que un tipo que desempeña funciones importantes en el partido que gobierna España frivolice con la muerte de 200 personas atacando a una resolución judicial firme citando como argumento una película. ¿Esta gente tiene moral?

Encima, Jiménez Losantos (me ahorraré calificativos para este individuo) miente descaradamente diciendo que solo han condenado a una persona y, encima, acusa a la policía de mentir sin aportar datos.

Todo esto, en una tertulia de radio (con aspecto de charla de bar entre derechistas) y sin consecuencia alguna. Y en el contexto que estamos, por si fuera poco, en el que su partido está en tela de juicio por presuntos delincuentes en la cúpula a la que el entrevistado (por llamarlo de alguna forma) mismo pertenece. A quien le cuentes esto en el extranjero alucina en colores.

La derecha española es muy muy primitiva y esta entrevista es una prueba meridianamente clara de ello. Y los que votan a este partido, por ende, bajo mi punto de vista, también lo son. No me extraña que estemos en la situación que estamos. ¿Qué se puede esperar de semejantes políticos y votantes?"


He aquí el momento de la desfeita:

jueves, 10 de enero de 2013

Nivelazo

Que sí, que sí. Que es verdad. Este es el nivelazo cultural al que nos conducen nuestros ilustrados dirigentes. O más bien habría que decir i-lustrados, es decir, no-lustrados, no pulidos, en bruto y a lo bruto, vamos. Desde RTVE explican y aclaran que se trató de un error humano del departamento de realización. A ver... Eso esperamos, que sea un error, porque como realmente estén convencidos de que el premio Nadal de novela lo concede Rafa Nadal... Lo que no es admisible es que se cometa ese error. Me imagino la escena: "¡Pepe! ¡Busca ahí en el archivo imágenes del Nadal!" Y Pepe, que estaba muy ocupado haciendo la pelota al jefe de informativos (que al fin y al cabo, también es del partido), se caga en la leche y se va al dichoso archivo. Accede a la base de datos y escribe "nadal", y le aparecen miles de referencias a imágenes. Pepe suda, y piensa:"Sí, que me voy a poner yo ahora, día de Reyes, con los niños esperando en casa con el Monopoly, a revisar todo esto... ¡Bah!, esta primera ya vale..." Y así ocurren las cosas, queridos niños, que cuando no dedicamos un momento a la reflexión, a pensar, a contemplar el mundo que nos rodea, acabamos metiendo la pata hasta las cachas...
Pero vamos al asunto. Vean este vídeo. Vayan hasta el minuto 42:54. Aparece la monísima locutora hablando de la concesión del Premio Nadal de Novela y detrás, como ilustrando la cosa... ¡RAFA NADAL! Vamos, pa' mear y no echar gota.
 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El TC sabe leer


Juro que a veces me siento más listo que nuestros gobernantes y que muchos de nuestros jueces. Por supuesto, también más inteligente que los opinadores que en las diversas tertulias que adornan nuestros medios de comunicación vomitan sus pseudoconocimientos. Evidentemente, en el caso de los gobernantes, mi sentimiento no hace más que confirmar la realidad (perdonen la falta de modestia, pero es que tras los recortes el sueldo no me llega para comprar eso). Si es con respecto a los jueces, qué quieren que les diga… no hay más que ver las “sandencias” (debería decir sentencias, pero entre sentencias y sandeces…) que a veces evacúan los susodichos individuos. Y lo de los tertulianos, es posible que ellos sepan de todo. Pero lo que nunca les he oído hacer es reconocer su ignorancia sobre alguna cuestión. Por tanto, y tomando como modelo a Sócrates, yo, que sé que hay muchas cosas que no sé, sé más que ellos. Porque mi no saber me permite aprender. Ellos, como ya lo saben todo, ya no tienen (creen) que aprender nada más…
Viene todo esto a cuento de la resolución del Tribunal Constitucional sobre el recurso de inconstitucionalidad que hace ¡siete años! interpusiera el partido que hoy nos gobierna contra la reforma del código civil que permite la celebración de matrimonio entre personas del mismo sexo. Y es que, aunque hay mucho que desconozco, lo que de momento sé hacer es leer. Así, en su Artículo 32, la Constitución Española establece:
1. El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.
2. La ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos.
 
Ahora, miren la interpretación que hacen los que mantienen la inconstitucionalidad de tal reforma. Ellos ven lo siguiente en el Artículo 32:
 
1. El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio entre sí con plena igualdad jurídica, siendo ésta la única forma posible de matrimonio.
2. La ley regulará, respecto del matrimonio: la edad y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos.
 
Como pueden ver, ven cosas donde no las hay, dado que la única formulación que aparece en la Constitución es la expuesta en primer lugar.
Pero hay más. Aún en el caso de que quisiéramos ser tiquismiquis y negar ese derecho a los/as individuos/as, y entendiéramos que en el punto 1 del A32, habla de hombre y mujer, no de hombre y hombre, o mujer y mujer, yo diría: pues sí, exacto. No menciona los matrimonios homosexuales. Ni para permitirlos, ni para prohibirlos. Sólo queda claro que será la ley (que desarrolla el Parlamento) la que deberá establecer “las formas de matrimonio”, no “la forma”, con lo cual parece que la constitución reconoce distintos “modelos” matrimoniales.
Pero más allá del ajustarse o no a la letra de la Constitución, más allá de intenta buscar cosas donde no las hay, o de negarse a verlas donde las hay, creo que algo está claro. Nuestra constitución fue redactada hace 34 años, en un país que salía de 40 años de algo que ni voy a calificar, para una sociedad que vivía con miedo la etapa que se iniciaba,… Uno no es muy mayor, pero afortunadamente ha tenido la ocasión de comprobar cómo esta sociedad se ha modernizado, ha avanzado (o al menos se ha movido). Y la ley, sea cual sea, es una creación humana al servicio de la sociedad. No al revés. La ley debe adaptarse a la evolución social, y no debe ser el cambio social el que se frene para adaptarse a leyes que ya no tienen sentido porque hablan de cosas que ya no se dan en el grupo social para el cual fueron concebidas. Si socialmente el concepto de matrimonio ha evolucionado, la ley debe recoger esa evolución.
Y, por último, y más importante, se trata de que nuestra constitución reconoce el DERECHOA LA IGUALDAD que TODOS los ciudadanos tenemos. Ya sé que hay quien considera que la homosexualidad es una tara, una enfermedad, un defecto, una desviación,... Pues bien. Yo, que sé que hay muchas cosas que no sé, sí sé una cosa: los únicos tarados, enfermos, defectuosos, desviados,… que hay en la humanidad son aquellos que incapaces de reconocer a quienes forman parte de ella (la humanidad) los derechos que reclaman a voz en grito y con golpes de pecho para sí mismos. Hablan del derecho natural, siendo derecho y natural palabras con sentidos antónimos. Pero aún así, ¿es que hay algo más natural que el hecho de que todos los miembros de la misma especie sean iguales?


jueves, 11 de octubre de 2012

Españolizando... y ¡olé!

Wert intentando entender el mecanismo de un chupete
A veces, viviendo en este país en el que me ha tocado vivir, tengo la sensación de ser un genio superdotado. Y la razón no es otra que la comparación a la que someto mis intuiciones, decucciones, opiniones e ideas con las de los elementos que se ocupan de gestionar la "cosa pública".
Especialmente agudo me siento cuando el señor (es un decir) ministro (es un regalo que le han hecho) de Educación (ya no se sabe ni lo que es) abre la boca. No necesita más. Es separar la mandibula inferior de la superior y brotan de esa cavidad la sarta de burradas más grandes que mente humana haya podido siquiera soñar (y que me disculpen los burros por utilizarlos como elemento de comparacion, pues de sobra sabemos que están por encima del nivel de este individuo).
Resulta que ahora, el interés del gobierno de España está en "españolizar" a los alumnos. No está claro lo que eso quiere decir exactamente, aunque por lo visto, se trata de que "un estudiante en Catalunya se sienta tan orgulloso de ser catalán como español". Y supongo, aunque no es más que eso, una suposicion, que tan español como catalán.
Miren. En el fondo, aquél que se muestre sorprendido por estas manifestaciones del elemento este, o bien es un ingenuo de calibre grueso (muy grueso), o bien pretende engañarnos a los demás (él sabrá con que intenciones).
Porque yo creo que todo el mundo tiene más o menos claro lo que respecto de la dialéctica nacionalismo/centralismo opina el partido que sustenta al gobierno. A nadie puede pillar por sorpresa la redefinición que del papel de los toros, la iglesia, el fútbol (unos equipos más que otros), la lengua, etc... está llevando a cabo este gobierno.
Ahora bien. Durante mucho tiempo nos han dado la matraca, con la bendición de la Santa Madre Iglesia Católica (¿o era Caótica?), Apostólica y Romana; nos han dado la matraca, digo, con aquello de que había que desterrar el adoctrinamiento de las aulas, y que por eso había que eliminar la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos de los programas de estudio.
Como son tan buenos, una vez en el gobierno, no la han eliminado. La han rediseñado. Y así han eliminado todo acercamiento a la realidad que viven los alumnos y que vivirán en el futuro, han eliminado toda referencia a la educación afectiva (se ve que o son muy peligrosos los afectos o a saber qué entienden estos por afectos...),... En fin. Se ha quedado en cuatro cuestiones técnicas que no comprometen a nadie. Así se garantiza que no habrá ADOCTRINAMIENTO.
Bueno. No lo habría. Porque si ahora de lo que se trata es de españolizar... que me explique este hombre (perdóneme el género humano) por qué eso no es adoctrinar...
Yo soy español. Y gallego. Qué le voy a hacer. Nací en los dos sitios, Galicia y España. Si hubiera nacido en París, sería parisino y francés. No hay vuelta. Y mis hijos son gallegos y españoles. Pero viendo lo que ocurre en este país día tras día, estoy deseando que venga alguien a desespañolizarlos y desgalleguizarlos. Porque yo a lo más que aspiro para ellos es a que sean buena gente. Y felices. Lo más felices que puedan.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Confianza

No sé si éste es el momento. O tal vez sea éste precisamente el único adecuado. El caso es que entre primas de riesgo, mercados, puntos básicos, rescates... perdón, líneas de crédito, y demás parafernalia terminológica en la que últimamente nadamos, braceamos, buceamos, nos ahogamos... hay una palabra que nadie se molesta en examinar con detenimiento, pero que, sin embargo, atrae poderosamente mi atención. Les hablo de la confianza. Me gustaría que cruzasen ustedes las reflexiones que les propongo con la realidad que vivimos, a ver qué se les ocurre...
En algún momento de este despropósito en el que vivimos arrastrados desde hace unos cuatro años, se caracterizó la situación como una “crisis de confianza”. Nuestros gobernantes insisten en la necesidad de que se vuelva a confiar en nosotros (será en ellos, porque yo poco puedo hacer para que un inversor de Winifred, Kentucky, confíe e mí)... En fin, confianza por aquí, confianza por allá, pero, ¿de qué estamos hablando?
Para empezar, yo creo que hablamos de un sentimiento. Sí, sí. Un sentimiento. Ya sé que “la confianza hay que ganársela”, y esto suena a que pudiera haber motivos racionales para otorgar nuestra confianza a alguien o algo, o para que alguien confíe en nosotros. Pero piensen un poco: ¿cuántos de ustedes eligen en quién o qué confiar? ¿Cuántos someten el objeto de su confianza (antes de otorgársela) a un análisis racional? ¿Acaso no es cierto que solemos emplear la expresión “inspirar confianza”? ¿Y qué hay de racional en la inspiración? La confianza la sentimos o no la sentimos, pero no decidimos hacer una cosa o la otra, simplemente (como dice el tango) se da. Y como sentimiento que es, es irracional, o, más bien, a-racional. Una buena caracterización de esta renuncia a la racionalidad es la que hace el escritor Henry-Louis Mencken cuando afirma que la confianza es el sentimiento de poder creer a una persona aún sabiendo que nosotros, en su mismo lugar, mentiríamos. Por eso la confianza suele ser ciega, porque cuando confiamos en alguien, a pesar de que con la cabeza supiéramos (o creyéramos saber) que nos pueden estar mintiendo, con el corazón (permítanme la cursilería, que hace mucho que no suelto una) sentimos que nos dicen la verdad (de la verdad y la mentira, ya hablaremos, que dan para mucho...). Luego, después, a posteriori, a toro pasado, ya vendrá la realidad, la “cruda” realidad, nos sacará del error, y empezaremos a hablar de des-confianza (fíjense en el curioso detalle de que sobre el término confianza se crea el de desconfianza, y no al revés...).
A mí ese sentimiento de confianza me remite a otros dos: esperanza y seguridad. Esperanza en que algo suceda o en que alguien actúe de una forma determinada y seguridad de que eso será así. Y aquí es donde empezamos a ensuciar ese sentimiento que parecía tan puro. Porque esa “forma determinada” que esperamos de los actos de otros o de los hechos que han de venir sale de nuestras cabecitas, las ponemos nosotros. De acuerdo en que pueden ser fruto de la experiencia y de la observación de que en la circunstancia A, Fulanito siempre hizo B. Y precisamente de ahí procede esa seguridad que compone la confianza. Pero que Fulanito siempre haya hecho B en la circunstancia A en el pasado, no quiere decir que necesariamente vaya a hacer lo mismo en el futuro... Será más o menos probable, pero nunca seguro (y si alguien tiene tan claro el futuro, que se ponga en contacto conmigo y me diga la combinación de la primitiva...). Por eso siempre confiamos en que las cosas sucederán como nosotros creemos que van a suceder, o que las personas actuarán del modo que nosotros pensamos que van a actuar...
Queda una tercera componente en la cuestión de la confianza. Piensen un poco. ¿No es cierto que siempre que confiamos lo hacemos en algo “positivo”? No me imagino yo a nadie diciendo: “tengo plena confianza en que me pongan los cuernos”. Como decía el torero, “hay gente p’a tó”, pero yo creo que para tanto no hay. Parece que sólo podemos confiar en las buenas personas, pecisamente porque son buenas y no van a defraudar nuestras expectativas. Pues tampoco esto es exacto. Como dijo William Faulkner (otro escritor, y es que los libros enseñan mucho), “se puede confiar en las malas personas: no cambian jamás”. Piensen en la opinión que muchos de ustedes tienen de la clase política, y entenderán perfectamente la cita de Faulkner...
Bien. Todo esto está muy bien. Pero, ¿cómo se obtiene la confianza? ¿cómo se gana uno la confianza de otro u otros? Con hechos. Las palabras pueden inspirar emociones, pero sólo los hechos producen sentimientos; y dado que hemos partido de que la confianza es un sentimiento, sólo los hechos podrán hacerla nacer. Y, como estamos que las regalamos, oiga, las citas literarias, permítanme que les suelte un par de ellas, una de Aristóteles (s. IV a.C.) y otra de Quinto Horacio Flaco (s. I a.C.). “Los discursos inspiran menos confianza que las acciones”, decía Aristóteles. “Las muchas promesas disminuyen la confianza”, dijo Flaco. Sobra decir que por mucha autoridad que tuvieran uno y otro, pudieron equivocarse, pero si veintiún siglos después sus pensamientos siguen teniendo actualidad, por algo será...

viernes, 27 de julio de 2012

¿Por qué no estoy yo en el F.M.I.?

¡Vaya con los listos de la economía mundial! No he tenido tiempo de fotografiar la cara de imbécil que se me debió de quedar al oír la noticia... Me explico.
Resulta que el Fondo Monetario Internacional prevé que, debido a los últimos "ajustes" llevados a cabo por el gobierno español, nuestra economía se contraerá un 1'2% en el año 2013, frene al 0'6% que preveía el gobierno.
Y lo dicen como si la cosa no fuera con ellos. Es decir, como si el gobierno hubiera tomado esas medidas autónomamente. Me imagino la conversación entre Lagarde y nuestro líder y apóstol, caudillo y guía espiritual, Mariano Rajoy:

- Oes, Mariano, que dis que la economía española va a encogerse el doble de lo que tú pensabas. ¡Claro! Subiendo el I.V.A., recortando salarios, subiendo la luz,... ¿cómo esperas que crezca nada?...
- P... pe... per... pero Crishtina, hija, si todo esho lo hemosh hecho por indicación vueshtra, por no decir imposhición...
- Ah, sí, perdona, son los rayos UVA, que me recuecen el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo... Pues perdona, chico, ¿quién iba a pensar que reduciendo al mínimo el cash disponible a las familias, éstas iban a acojonarse e intentar gastar menos?...
- Hombre, perdón, muj..., no, hombre, ¿pero es que ahí no se supone que debéis estar economistas de alto calado intelectual a nivel mundial?
- (Cristina ladea la cabeza, poniendo ojitos y morritos...) Bueno, si tú sabías que las cosas no iban a ir por donde nosotros preveíamos, no haberlo hecho, hombre...

¿EN MANOS DE QUIÉN ESTAMOS?